EE. UU. dice que su guerra injustificada de destrucción contra Irán se está pausando para negociar nuevos términos de un acuerdo. Pero, ¿cómo se supone que alguien vaya a creer algo de lo que dice el gobierno de EE. UU.? Empezaron su guerra contra Irán en febrero, en medio de negociaciones.
Y estos bombardeos de las últimas dos semanas empezaron justo cuando decían haber llegado a un nuevo acuerdo. ¡Sus anuncios no significan nada!
En lugar de calmarse, esta guerra se ha intensificado en las últimas dos semanas. Las fuerzas estadounidenses han bombardeado a Irán noche tras noche, atacando abiertamente la infraestructura civil: han bombardeado carreteras, puentes, centrales eléctricas, una planta desalinizadora de agua potable y muchos otros lugares, matando a unas 6,000 personas en Irán desde febrero, en su mayoría civiles. Las fuerzas iraníes han atacado varias bases militares estadounidenses, matando al menos a 18 personas, incluyendo cuatro más en las últimas dos semanas, y hiriendo a muchos más soldados estadounidenses.
Las amenazas de la administración de Trump son violaciones flagrantes del derecho internacional. Trump ha amenazado con que cada vez que Irán dispare contra un barco en el Estrecho de Ormuz, Estados Unidos destruirá un puente o una central eléctrica —incluidos puentes y centrales eléctricas dentro de Teherán, una ciudad de nueve millones de habitantes—. Trump también ha amenazado con un nuevo ataque más grande que cualquier cosa que Estados Unidos haya hecho jamás. Trump hace estas amenazas descaradas, que llevarían a la muerte de miles de civiles inocentes, en vivo en las redes sociales para que todos las vean.
Ahora los combates se han extendido aún más por la región. Los hutíes, aliados del régimen iraní que controlan la parte occidental de Yemen, han declarado un bloqueo naval en el Mar Rojo. Lo hacen porque Arabia Saudita, uno de los principales aliados de EE. UU. en la región, transporta gran parte de su petróleo y otros productos a través del Mar Rojo. Los hutíes han atacado petroleros saudíes y una refinería con misiles y drones. Ahora los petroleros están dando la vuelta antes de llegar ahí. Así que, además del Estrecho de Ormuz, se está cerrando un segundo punto clave en el mercado mundial del petróleo, lo que hace que los precios globales se disparen aún más.
Irán y los hutíes saben que no pueden igualar la magnitud del ejército de EE. UU., la mayor potencia militar de la historia del mundo. Pero la única arma real que ha surgido de esta guerra para Irán ha sido su capacidad para interrumpir algunas de las principales arterias petroleras del mundo. Por eso, es poco probable que entreguen el Estrecho de Ormuz, ya que ahora es la principal baza que tienen en las negociaciones. Por otro lado, Estados Unidos no está dispuesto en absoluto a aceptar un mundo en el que sus rivales puedan interrumpir los flujos de petróleo en el Medio Oriente. Así que ahora, al iniciar esta guerra, Estados Unidos ha creado un nuevo enfrentamiento que antes no existía: una disputa por el control del Estrecho de Ormuz y, posiblemente, también del Mar Rojo.
Aunque Estados Unidos ha dicho que uno de sus objetivos al bombardear a Irán era detener la propagación de armas nucleares, la administración de Trump acaba de anunciar un acuerdo de miles de millones de dólares con Arabia Saudita para desarrollar un programa nuclear —uno que abre el camino para desarrollar armas nucleares. Está claro que los ataques de EE. UU. contra Irán nunca tuvieron que ver realmente con las armas nucleares. El tema siempre fue cómo EE. UU. intentaría dominar el Medio Oriente e imponer sus intereses a otras naciones de la región. Ahora parece que una Arabia Saudita con armas nucleares podría ser parte de esa agenda.
A medida que la guerra contra Irán se ha intensificado, Israel ha seguido con su conquista genocida de Gaza con todo el respaldo de EE. UU. En octubre pasado, bajo el llamado «alto el fuego», Israel acordó retirar todas sus fuerzas hasta una «línea amarilla» designada, que básicamente dividía la Franja de Gaza por la mitad. En cambio, han traspasado esa línea y han destruido por completo y desplazado a la población en el 65 % de Gaza, y siguen avanzando aún más. Las promesas de alto el fuego tampoco significan nada para Israel.
Y para pagar toda esta muerte y destrucción, la administración de Trump ya ha admitido haber gastado más de 37,5 mil millones de dólares en su guerra contra Irán. Pero los analistas estadounidenses calculan que los costos reales podrían llegar hasta los 132 mil millones de dólares. Además de esto, aunque dicen estar trabajando para lograr un alto el fuego con Irán, acaban de pedir 67 mil millones de dólares adicionales para su guerra, y un presupuesto militar de 1,5 billones de dólares para el próximo año, la solicitud más grande de la historia. Este dinero para la guerra no sale de la nada, sino que se está quitando de los fondos destinados a los servicios de los que dependemos, como la educación, la ayuda alimentaria, la salud pública y más.
Esta es la realidad de su sistema: guerras de caos, muerte y destrucción. En su competencia por dominar el mundo, quienes gobiernan esta sociedad son una amenaza para todos nosotros. Los enormes costos de esta guerra ya han afectado a la gente trabajadora en el Medio Oriente y en todo el mundo. Costaría mucho menos deshacerse de todo su sistema de explotación y dominación de una vez por todas.
