A Trump le encanta decir que está al frente de la mejor economía que ha tenido Estados Unidos. Mientras dice eso, empresas como Anthropic, SpaceX y OpenAI acaparan los titulares y están valoradas en cientos de mil millones de dólares. Pero para nosotros, la gente común que trabaja, la realidad es otra.
Lo sentimos más en los precios. El costo del petróleo y el combustible se ha disparado por la guerra de EE. UU. contra Irán, y el aumento de los costos de energía hace que todo lo demás se encarezca. Todas las empresas que transportan, calientan, enfrían o fabrican se enfrentan a precios más altos, y los jefes simplemente nos pasan ese costo directamente a nosotros.
Mientras tanto, las petroleras están obteniendo ganancias récord. ExxonMobil reportó 14,5 mil millones de dólares en ganancias solo de abril a junio de 2026. Chevron recaudó 12 mil millones de dólares en esos tres meses. Aunque el precio del petróleo en el mercado mundial baje un poco, eso no significa que el precio en la gasolinera vaya a bajar. Las gasolineras siguen cobrándonos más para seguir ganando ese dinero extra. La guerra ha sido una catástrofe para la gente que la está viviendo, pero un gran negocio para las empresas que se benefician de ella.
Los precios de los alimentos cuentan la misma historia. Desde 2019, los precios promedio de los alimentos han subido alrededor del 34 %, y algunos productos, como la carne molida, cuestan un 79 % más. Los ejecutivos de la industria de los supermercados han admitido abiertamente que se aprovecharon del aumento de la inflación para subir los precios incluso más rápido de lo que subían sus propios costos. En otras palabras, simplemente nos están estafando: nos exprimen en la caja porque saben que tendremos que pagar. Durante los primeros 18 meses del segundo mandato de Trump, el hogar promedio de la clase trabajadora ha tenido que pagar 3.500 dólares extra solo para salir adelante.
Mientras la familia trabajadora promedio lucha por sobrevivir, el 1 % más rico nunca ha sido tan rico. En 2025, los multimillonarios ganaron 1,5 trillones de dólares —un aumento del 22 % en su riqueza—, lo que elevó su riqueza combinada a 8,2 trillones de dólares. Solo el 1 % más rico tiene más riqueza que el 90 % más pobre juntos. Dicho de otra manera: las 10 personas más ricas de EE. UU. ganaron al menos 80 millones de dólares por hora el año pasado, como 1.300 veces lo que gana un trabajador promedio en un año. Y cada vez se están haciendo más y más ricos.
Para todos los demás, hasta encontrar trabajo se ha vuelto difícil. El desempleo entre los jóvenes es casi el doble de la tasa nacional. El 40 % de los graduados universitarios que trabajan tienen empleos que nunca requirieron el título por el que se endeudaron. Y los trabajos que sí existen suelen ser de medio tiempo, con pocos beneficios y horarios caóticos. Mientras tanto, los jefes usan la amenaza de la IA para despedir gente y hacer el trabajo con aún menos personas.
Mientras los multimillonarios y las corporaciones siguen subiendo los precios, recortando empleos y reforzando su control sobre la sociedad, el gobierno los apoya en cada paso que dan. La administración de Trump les regaló a los súper ricos unos $4 trillones en recortes de impuestos durante diez años. Y financiaron esto con recortes al programa de asistencia alimentaria (SNAP), cuando millones de personas sufren de inseguridad alimentaria y los precios no paran de subir. Hicieron recortes sin precedentes a Medicaid, cuando ya tenemos uno de los sistemas de salud más caros del mundo.
Y mientras recortan los servicios de los que dependen las familias trabajadoras y dan exenciones fiscales a los ricos, están gastando más dinero en el ejército y en el ICE. La administración está pidiendo 1,5 billones de dólares para el ejército. El presupuesto del ICE se triplicó para reclutar a más matones que aterroricen a las comunidades de inmigrantes con impunidad, y para gastar miles de millones de dólares comprando almacenes que se convierten en instalaciones parecidas a campos de concentración. Y siguen gastando miles de millones de dólares en bombas para usarlas en Israel y en su guerra contra Irán.
No debería sorprender que la deuda federal de EE. UU. esté ahora en 40 billones de dólares, con un aumento de 3,8 trillones desde que Trump comenzó su segundo mandato. Esa deuda crece alrededor de 1 trillón de dólares al año o 83 mil millones al mes solo en intereses.
Y la realidad es que esto ha pasado tanto con los demócratas como con los republicanos. Con Trump, las cosas se han acelerado un poco. Pero ambos partidos defienden este sistema. A ambos partidos les gusta llamarle “crisis de asequibilidad”. La verdad es que, para ellos y para los multimillonarios, no hay crisis. Así es como funciona su sistema: los trabajadores hacen todo el trabajo y los ricos se hacen de oro a nuestra costa.
Hay una riqueza enorme en nuestro mundo —más que suficiente para que todos vivamos dignamente. Pero está en manos de una clase minúscula de parásitos que se siguen enriqueciendo y sumen a la gente trabajadora en más miseria y caos. No tenemos por qué aceptar esto. Nosotros hacemos el trabajo, y no deberíamos tener que pagar por su caos. Es nuestro trabajo el que hace que su sistema funcione, así que deberíamos tener voz y voto sobre para qué se usa toda esa riqueza.
