El genocidio de Gaza pone en riesgo una guerra generalizada en Medio Oriente

Un helicóptero militar Houthi sobrevuela un carguero en el Mar Rojo, fuente: Reuters

La guerra genocida de Israel contra el pueblo palestino se ha prolongado por más de tres meses. Más de 23.000 palestinos han muerto, casi 10.000 de ellos niños.

La ONU calcula que 1,9 millones de palestinos, más del 80% de la población de la Franja de Gaza se han visto desplazados y obligados a huir de sus hogares como consecuencia de la implacable guerra de Israel.

La gente está atrapada en Gaza; ningún lugar es seguro. Los palestinos que han logrado sobrevivir a los bombardeos ahora se enfrentan a la enfermedad y el hambre. Los continuos bombardeos de Israel han destruido todo el sistema sanitario de Gaza y alrededor del 70% de sus viviendas. Además, Israel ha impedido que la gran mayoría de la ayuda humanitaria internacional llegue a Gaza.

Israel ha extendido su guerra a los territorios ocupados de Cisjordania, con más de 300 palestinos muertos desde el 7 de octubre, víctimas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) o de colonos israelíes de la extrema derecha.

Con el desarrollo de esta masacre, el reino del terror de Israel se ha extendido más allá de las fronteras de Palestina, amenazando con desencadenar un conflicto en toda la región.

En todo el Medio Oriente existe un amplio apoyo a la resistencia Palestina. Y por buenas razones: el pueblo Palestino es el más oprimido de Oriente Medio. Son un símbolo para los pueblos de la región de las consecuencias de la dominación de Estados Unidos y Europa.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el imperialismo estadounidense ha ampliado su presencia y control sobre Medio Oriente. La región cuenta con vastos recursos naturales y está estratégicamente situada dentro de las rutas terrestres y marítimas para el comercio internacional. El respaldo a la guerra de Israel contra Gaza es una continuación de los esfuerzos de Estados Unidos por dominar la región, como hicieron en Irak y Afganistán durante las dos últimas décadas.

La dominación de Estados Unidos y otras potencias imperialistas europeas ha creado muchos enemigos. El más poderoso es el régimen iraní, que ha estado bajo la amenaza estadounidense desde su revolución de 1979, en la que se derrocó la dictadura impuesta por Estados Unidos. Irán apoya a las milicias de la región que han protagonizado enfrentamientos armados con fuerzas estadounidenses e israelíes en el último mes. Irán afirma que sus acciones son en apoyo de los palestinos, pero al igual que Estados Unidos, luchan por la influencia económica y política en la región.

Estados Unidos tiene diversas bases militares en Irak y Siria que han sido atacadas por milicias respaldadas por Irán. En respuesta, Estados Unidos contraatacó con ataques de aviones no tripulados, que han matado a docenas de personas. La semana pasada, Israel llevó a cabo dos ataques aéreos contra Beirut, la capital libanesa densamente poblada, en los que murió un alto dirigente de Hamás.

Como represalia contra Estados Unidos e Israel, grupos rebeldes de Yemen están atacando buques de carga que intentan atravesar el Mar Rojo y el Canal de Suez. Aproximadamente el 12% del comercio mundial pasa por estas vías navegables, por lo que estos ataques han perturbado considerablemente el comercio global. En respuesta, Estados Unidos y sus aliados están escoltando a los buques comerciales a través de estas vías navegables. Algunas compañías navieras internacionales han dejado de operar temporalmente en estas zonas, viéndose obligadas a tomar rutas más largas y costosas.

El resultado de la guerra de Israel contra Gaza y las diversas fuerzas que participan en el conflicto significa que nos encontramos en una situación altamente volátil, con la posibilidad de que en cualquier momento se desarrolle una guerra regional a gran escala. Dadas las alianzas que los regímenes de estos países mantienen con Rusia, China y otros países, la amenaza de una guerra aún mayor se vislumbra en el fondo.

La guerra de Israel contra los palestinos sólo es posible gracias al pleno apoyo del gobierno de Estados Unidos. Éste ha concedido más de 300.000 millones de dólares en ayuda militar a Israel desde la década de 1950, para que desempeñe el papel de policía estadounidense en la región. Esta amenaza de una matanza aún mayor es aterradora. Significa que debemos organizarnos y ser aún más activos. Debemos movilizar y ampliar nuestras fuerzas en contra de esta guerra genocida sobre los palestinos y los demás pueblos de Medio Oriente. Y debemos oponernos a la continua dominación estadounidense de Medio Oriente que el gobierno de Estados Unidos lleva a cabo en nuestro nombre.

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